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LAS BIOTECNOLOGÍAS
¿INVESTIGACIÓN PARA EL DIABLO?
Las biotecnologías son un tema bastante controvertido en la sociedad actual, por razones entre las que notamos el conflicto entre los intereses particulares y los públicos, el deseo de conservar procesos y productos convencionales, miedo a lo desconocido, especialmente a las repercusiones de la introducción de productos obtenidos en combinación con transformaciones genéticas, y muchas otras razones de diversa índole.
Hay quienes solicitan que sus representantes políticos garanticen zonas libre de biotecnología, basándose sobre todo en el argumento de que se debe esperar el tiempo necesario para poder excluir estadísticamente los efectos secundarios adversos para el ser humano, es decir, no permitir la introducción o implementación de una tecnología nueva antes de haber hecho pruebas y ensayos a largo plazoque, sin embargo, frenan el desarollo de la tecnología como lo subrayan los promotores de la idea del progreso reflejado en el crecimiento económico, dejando muchas veces fuera de consideración el factor del desarrollo sostenible.
Hay también grupos concentrados en otro componente del vasto campo semántico de la biotecnología: la bioética, particularmente en relación con la protección del embrión. El tema bioética es reconocido no solo como un asunto de la investigación sino también como un factor de la vida política, a nivel europeo se ha elaborado una covención sobre la bioética que delimita los horizontes para la investigación científica y médica.
Es importante diferenciar entre los riesgos reales y los imaginarios de las biotecnologías, el desarrollo y la investigación son frenados por los obstaculos que los oponentes a la revolución biotecnológica logran elevar en la opinión pública.
En algunos paises y regiones se celebran conferencias cuyos asistentes discutan los peligros del manejo de la información genética de las personas particulares. Estas conferencias resultan frecuentemente en demandas de establecer un marco jurídico que respete las formas tradicionales de producción, que no las ponga en peligro ni a corto ni a largo plazo.
El campo es relativamente joven y los actores a veces se mueven sobre arenas movidizas para la argumentación y toma de decisiones, tal como sucedió con el tema de los biocombustibles. Al aparecer la idea de obtener combustible para los motores de los automóviles de otras fuentes que el petroleo fué muy aplaudido en la opinión pública, relacionándolo con oportunidades de desarrollo para los países con un déficit en el estándar de vida de su población. Se enfatizaban las posibilidades de crecimiento sobre todo para el sector de los campesinos y agricultores. La industria automotríz acogió el biocombustible como energía alternativa y varios modelos de carros de muchas marcas salen actualmente equipados para la propulsión mediante la combustión de energías no petroleras, o al menos tienen un segundo motor y tanque instalado para la combustión de los biocombustibles: los así llamados automóviles híbridos. Una vez aceptada esta forma de energía, se observan también los problemas resultantes: se requieren grandes superficios de cultivo para producir el maíz, la caña u otras plantas de cultivo tradicionales que ahora se pueden vender a los productores de biocombustibles, lo que permite una disminución en el cuidado de los cultivos ya que para la venta como materia prima energética, los factores de apariencia, frescura e integridad no son especialmente determinantes para el precio. Será más fácil producir para el sector energético y como consecuencia muchos temen el aumento inexorable del costo de los alimentos.
Para los representantes de las empresas que aplican las biotecnologías en sus procesos productivos, la tecnología genética es más segura, más sencilla y más fácil de dirigir que las tecnologías convencionales de cruza y selección. Se calcula que en la actualidad hay 7 millones de agricultores que cultivan organismos genéticamente modificados en más de 60 millones de hectáreas que en un 85% se encuentran en los países en vías de desarrollo. Los defensores de este tipo de cultivos argumentan que son más ecológicos y rentables, sobre todo porque no hay necesidad de utilizar pesticidas debido a la resistencia a los parásitos de los organismos genéticamente modificados. Cabe señalar que las plantas genéticamente modificadas son las plantas más investigadas del mundo.
Los activistas ambientalistas tienen otra opinión al respecto y se concentran en recalcar las redes de corrupción entre los gobiernos y los intereses de los capitales transnacionales que controlan la producción de las plantas genéticamente modificadas. Abordamos una serie de artículos que comentan diversos factores tecnológicos y políticos de la manipulación genética, aquí un extracto para ejemplificar el estilo y enfoque de esta corriente:
"... Craig Venter hizo público el viernes 25 de enero ... que había logrado construir artificialmente el genoma completo de una bacteria, usando lo que se denomina "biología sintética". Se trata de una bacteria -mycoplasma genitalium-, que fue seleccionada entre todos los organismos que ya se han secuenciado, por tener la menor cantidad de genes. Sólo para entender de qué estamos hablando: son genes construidos artificialmente y luego ensamblados ...
La meta del Instituto Venter ... es crear organismos vivos con funciones diferentes a las que existen que, afirman, se podrían usar a escala comercial para producir drogas farmacéuticas o nuevos combustibles. Pero lo que implica liberar al ambiente organismos vivos artificiales es totalmente impredecible. Por ejemplo, existe la posibilidad -reconocida por los mismos científicos que trabajan en el área- de que sean usados como armas biológicas, con efectos devastadores."
Veremos si la investigación científica puede ser controlada mediante leyes y reglamentos, o si dichos instrumentos jurídicos serán pasados por alto por parte de los institutos de investigación en general o solamente por las instituciones gubernamentales que se dedican a la seguridad interna y externa del país y que pueden operar más allá del marco jurídico general, sin estar sujetos a las reglamentaciones vigentes para la población en general.
En Londres, Inglaterra, se ha hecho otra aplicación de la biotecnología moderna, es decir, de la terapia con genes. Se trataba de recuperar la vista de un joven de 17 años que sufría de una enfermedad debido a un gen defectuoso que mataba paulatinamente las células detectoras de la luz en la parte posterior del ojo. En la operación, se le inyectaban genes que funcionaban bien directamente al ojo del paciente. A los pocos meses, se notaba ya una mejoría, siendo este joven apenas la tercera persona tratada con el novedoso método. En los otros dos casos no se sabe de una mejora de la vista, sin embargo, es muy probable que en estos casos por lo menos se detuvo el deterioro paulatino.
En la operación, el ojo del paciente es inyectado con un líquido con el gen correcto colocado dentro de un virus modificado. Una aguja fina (cannula) se pasa por el frente del ojo y a través del cuerpo del ojo. La cánula traspasa la retina al fondo del ojo. El líquido se inyecta debajo de la retina, obligándola a desprenderse de la capa de pigmentos. Las células de la capa de pigmentos absorben el líquido y la retina regresa a su posisicón normal. El virus infecta células de la capa de pigmentos, proporcionando el gen necesario para la vista normal. Aquí vemos cómo la biotecnología permite realizar procedimientos médicos novedosos que difícilmente pueden ser tema de polémica.
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